Interrogatorios a menores de edad

interrogar a menores de edad

Las tendencias estadísticas criminológicas nos dicen que cada vez más los niños se involucran en crímenes. Ya no asombra a la comunidad escuchar que un niño de 12 años le disparó y mató a su maestro, o que dos niños de 13 años violaron a una niña al salir de una fiesta, o que un niño de 14 años le robó a un compañero su dinero a punta de navaja. Junto a estos incidentes existen alegatos de que la autoridad obtuvo una falsa confesión de los niños. La compañía John Reid (autores de este artículo) han sido consultados profesionalmente para investigar los alegatos de falsas confesiones. En nuestra opinión, algunas fueron claramente verdaderas y otras fueron probablemente falsas.

Existen varios mitos entre la población no-informada sobre los crímenes cometido por niños. Uno es que, a causa de su inmadurez, un niño culpable de un delito confesará fácilmente tras un breve período de cuestionamiento. En todo caso, los niños son más resistentes en mantener y “vender”   mentiras que un adulto socialmente responsable. Un mito relacionado es que los niños son incapaces de comprender las consecuencias de su crimen. Si bien el concepto de tiempos largos, como una sentencia de 10 a 15 años de prisión, puede ser incomprensible en la mente de un niño de once años, el niño tiene suficiente conciencia de las consecuencias asociadas con su crimen para que trate de mentir para evadirlas. Por otro lado, tenemos a criminales adolescentes muy experimentados y que son muy conscientes del sistema de justicia penal juvenil.

El buen investigador debe de conducir sus entrevistas e interrogatorios siempre con la posibilidad en mente de que el sospechoso puede ser inocente. Para ello, debe de hacerse la pregunta de sentido común del profesor Fred Inbau: “¿Lo que estoy por decir o hacer puede causar que un inocente confiese?”

Para fines de clasificar los grandes grupos de edad en cuanto a su comportamiento y tratamiento en una investigación, consideramos a la infancia como a los menores de 10 años, la adolescencia entre 10 y 15, y la edad adulta a partir de los 16. Todos los grupos están motivados a mentir para evadir consecuencias de sus malos actos, pero psicológicamente los niños operan en niveles muy diferentes a los adolescentes. Recomendamos de manera general no sujetar a un menor de 10 años a técnicas de persuasión durante un interrogatorio (En la Técnica Reid nos referimos al uso de temas, la pregunta alternativa, y la mención de falsas evidencias). A esta edad el niño es susceptible y motivado a agradar a una persona de autoridad, y por lo tanto más fácil que acepte responsabilidad por algo que no hizo, pues esto es lo que le estaría sugiriendo el investigador. La interacción entre el investigador y un niño se debe de limitar a una sesión de preguntas y respuestas centrada en los hechos y en la lógica simple. Aunque los niños de esta edad en general tienen buena memoria, esta es selectiva y el investigador debe de ser cuidadoso en formar su opinión de decepción basado en recuerdos inconsistentes. En este grupo de baja edad el reto mayor respecto durante el interrogatorio es el nivel subdesarrollado de responsabilidad social y la inhabilidad de comprender el concepto de consecuencias futuras; su vida y enfoque es “el aquí” y “el ahora”.

Por otro lado, la mayoría de los adolescentes han desarrollado un sentido de responsabilidad social al nivel de que entienden que si cometen un crimen serio sufrirán alguna consecuencia. Por esta razón un interrogatorio confrontacional con tácticas de persuasión puede ser usado con este grupo. El nivel de las tácticas no debe de corresponder a la seriedad del crimen si no al nivel de madurez del menor.


En general, las cortes [de E.U.] no han establecido reglas estrictas sobre la admisibilidad de las confesiones de menores. Más bien, toman en cuenta la totalidad de las circunstancias, incluyendo la edad del menor, madurez, inteligencia y antecedentes con la autoridad. Algunos estados [de E.U.] han determinado reglas que afectan la entrevista o interrogatorio de los sospechosos juveniles. En otros estados, un padre o tutor debe de dar ya sea su permiso o estar presente durante la entrevista. Los investigadores deben, por lo tanto, estar familiarizados con la ley del estado donde operarán.

Las cortes rutinariamente permiten el uso de trucos y engaños durante el interrogatorio de sospechosos adultos que no tienen impedimentos mentales. Claramente, el más persuasivo de los trucos del interrogatorio es mencionarle al sospechoso que se tiene evidencia de su involucramiento en el crimen. Debido a su impacto, esta táctica no debe de usarse al interrogar a un menor de 10 años, y solo hacerlo con mucho cuidado al interrogar a un adolescente, al haber considerado su nivel de madurez y responsabilidad social.

Hacemos un paréntesis para aclarar que mencionar una falsa evidencia en un interrogatorio es muy diferente a usar una falsa evidencia como prueba en un juicio. Usar una falsa evidencia como una prueba verdadera en un juicio jamás será recomendado por nosotros.

La prueba más fuerte de la confiabilidad de una confesión es su corroboración. La admisión “Le disparé y maté al Sr. Martínez”, o “forcé a Susana López a tener sexo conmigo” puede ser obtenida de un adolescente (o adulto) inocente. Estas admisiones son útiles como evidencia solo si son corroboradas, ya sea en campo o con la información que el investigador ya conoce del caso. Debido a esto, es muy importante que el investigador no le proporcione al sospechoso todos los detalles del crimen, para evitar contaminar una admisión en donde la información proporcionada es la que el mismo investigador le dio al sujeto.

Hay que reconocer que históricamente la gente inocente ha llegado a confesar crímenes que no cometieron. Una cantidad desproporcionada de estas falsas confesiones provienen de niños y de adultos con impedimentos mentales. El estigma asociado a una agencia policial que supuestamente provocó una falsa confesión es tremendo. Consecuentemente, las entrevistas e interrogatorios  de sospechosos menores de edad deben de ser conducidos por investigadores entrenados en esa especialidad.

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La Técnica Reid de Entrevista e Interrogatorio, la líder mundial para la detección de la mentira y la obtención de la verdad…para la identificación del culpable y la exoneración del inocente.