Cómo cuestionar a sospechosos de abuso a menores

interrogar a sospechosos abuso menores

La mayoría de los delitos implican un comportamiento criminal central, por ejemplo:

– Robar dinero

– Incendio

– Venta de drogas

– Tener contacto sexual no consensual con otra persona

En estas circunstancias, el foco de la entrevista abordará específicamente el comportamiento criminal, por ejemplo, “¿robó esos $2000?”, “Empezó el fuego del almacén?” Sin embargo, al investigar el maltrato físico a un niño, el delito es a menudo secundario a un comportamiento anterior que puedo no ser de naturaleza criminal.

Consideremos el caso de un niño que tiene varias lesiones de huesos rotos recientes, los cuales son consistentes con la agitación del niño y/o torceduras fuertes de su pierna. El elemento criminal que necesita ser establecido es ¿quién está causando las lesiones al niño?, sin embargo los comportamientos que resultaron de la acción (de sacudir o torcer al niño) en sí mismos pudieran no implicar un acto criminal… Hemos visto varios casos de este tipo en donde el enfoque   de la entrevista y sobre todo del interrogatorio del presunto abusador, fue incorrecto, y  contribuyó a la supresión de la admisión posterior.

La entrevista

En este tipo de investigación, el tema de la entrevista no debe de ser si el sospechoso es responsable de las lesiones del niño, en este caso los huesos rotos. Por lo tanto, no se debe de preguntar “¿Usted le quebró las costillas a su hijo?”, o “Hizo algo para provocar la fractura de pierna de su hijo?” La razón de esto es que el sospechoso culpable puede que sepa o no si su maltrato al niño fue el responsable de la fractura (a menos que fuera una fractura compuesta, donde el hueso penetró la piel). A través de mecanismos psicológicos de defensa, el sospechoso culpable puede llegar a creer sinceramente que su trato al niño no le produjo las fracturas.

Para explicarlo de otra manera, consideremos un caso análogo, donde tres individuos dispararon armas al azar en una multitud de gente donde una persona murió de heridas de bala. En este caso sería incorrecto preguntarle a un  sospechoso que si el mató a la víctima. La persona responsable de causar la muerte no sabría si fue una bala de su pistola la que mató a la víctima. En este caso, el tema de matar a la víctima es secundario; el tema primario es si él fue una de las tres personas que dispararon un arma de fuego contra la multitud.

Al entender este concepto es más fácil estructurar la entrevista y el interrogatorio de una persona sospechada de abuso físico a un niño. El enfoque de la entrevista generalmente no debe ser si el sujeto causó las lesiones, si no que si el hizo algo que pudiera haber causado las lesiones. Como una muestra de preguntas para este caso, el investigador puede preguntar:

¿En algún momento usted sacudió al niño?

¿Qué ocasionó que usted haya hecho esto? (¿Cuál era el estado emocional del sujeto?)

¿Cuánto tiempo lo sacudió?

¿De dónde lo sujetó?

¿Cuántas veces ha hecho esto?

Demuéstreme la fuerza de la sacudida

¿Alguien lo vio haciendo esto?

¿Cómo era el aspecto físico del niño después del incidente?

Hay muchas otras áreas que deben ser cubiertas, como el carácter general del niño, si se estaba bajo la influencia de alcohol o drogas cuando se cuidaba al niño, cual es la explicación del sujeto de las lesiones del niño, si el sujeto fue alguna vez maltratado siendo menor.

El interrogatorio

Un sujeto culpable de abusar físicamente de un niño es probable que minimice o niegue  rotundamente comportamientos que puedan haber causado las lesiones del niño. La confrontación positiva directa debe abordar estas conductas, y no si el sospechoso causó lesiones del niño. Por lo tanto, sería impropio para empezar el interrogatorio, “Juan, los resultados de nuestra investigación indican claramente que causaste la pierna rota de tu hijo.” Como se mencionó anteriormente, el sospechoso culpable de abuso infantil a menudo se niega a aceptar  responsabilidad por lesiones al niño y por lo tanto, a nivel intelectual, él está diciendo la verdad cuando él responde, “es una locura. Jamás haría nada para dañar a mi hijo.” A pesar de que el sujeto ha sacudido su hijo y torcido su pierna (y sabe que ha mentido sobre estas actividades durante la entrevista), en su mente puede negarse a aceptar la responsabilidad por causar las lesiones. Basar el interrogatorio en la premisa de que él es responsable de romper la pierna del niño invita a una reclamación posterior de una confesión bajo coacción “interiorizada”. La defensa argumentará que el investigador intentó convencer al sospechoso que debe ser culpable de los cargos contra él.

La declaración correcta al empezar el interrogatorio, sería  “Juan, después de revisar toda la evidencia, es claro que la pierna del bebé fue torcida (o, el bebé fue sacudido)” Esta confrontación está dirigida a un comportamiento específico. El sospechoso sabe o no si el torció o sacudió al bebé. Si el mismo investigador no está seguro de que la acción del sospechoso haya ocasionado la lesión del niño, una confrontación ambigua puede ser deseable como, “Juan, después de revisar todos nuestros resultados de investigación es claro que no han dicho la verdad sobre el tipo de contacto que has tenido con tu hijo.”

El tema de interrogatorio, presentado después de la confrontación, pretende recrear las circunstancias que llevaron al sujeto a realizar las acciones que lesionaron al niño. Ejemplos de posibles de temas incluyen 1) enojarse debido a la conducta del niño (llorar mucho, gritar, ser grosero), o 2) tener el juicio afectado debido al uso de alcohol o drogas. Preguntas alternativas posibles para obtener la primera admisión de culpa podría ser, “sacudes  al niño todos los dias, o sólo sucede en raras ocasiones?” o, “¿tuerces la pierna hasta escuchar el rompimiento de hueso, o es solo un giro parcial?”

Si el sospechoso reconoce su participación en comportamientos que pudieron haber causado las lesiones,  la confesión debe documentar cuidadosamente las fechas, tiempos y frecuencias de dichos comportamientos. Porque estos comportamientos son difíciles de cuantificar, puede ser útil grabar al sospechoso recreando la sacudida, torcedura, o jaloneo con un muñeco de tamaño real. También es importante incluir dentro de la confesión el estado mental del sospechoso durante el comportamiento (estaba enojado, intoxicado, frustrado) y cualquier secuela notable en el niño inmediatamente después del comportamiento (llanto, letargo, malestar). Hay que recordar que en muchos casos de maltrato físico infantil, los síntomas del abuso no se correlacionan directamente con el comportamiento del agresor. Es decir, las lesiones pueden no ser aparentes hasta días o incluso semanas después del abuso. Hay excepciones a esta pauta como cuando el niño muere como resultado directo del abuso (asfixia al niño, doblar la cabeza del niño dando lugar a un cuello roto) o cuando los moretones, hinchazón o sangrado ocurren en proximidad directa al comportamiento. Ante la ausencia de esta evidencia, la confesión no debe contener la declaración, “le rompí la pierna a mi hijo al torcerla” o, “maté a mi bebé por sacudirlo”. Estas afirmaciones invitan al argumento de la defensa que el sujeto no podía estar seguro de que su comportamiento dio lugar a las lesiones reportadas (o muerte) y que debido  a eso, la confesión es  evidentemente coaccionada y debe ser considerada poco fiable.

Una confesión tradicionalmente se considera un reconocimiento de haber cometido un delito y en la mayoría de las situaciones una persona ciertamente sabe si cometió un delito particular. Sin embargo, en algunos casos de maltrato físico a un niño la parte culpable puede no darse cuenta que la sacudida de un niño causó una hemorragia cerebral o que la torcedura de la pierna del niño dio lugar a una fractura. Bajo esta circunstancia, es importante que la entrevista e interrogatorio se centran sólo en comportamientos que el sospechoso sabe que hizo o no.

Cada fiscal e investigador de trato infantil le encantaría ir a un juicio con una confesión firmada reconociendo que el acusado causó las lesiones reportadas al niño. La realidad es que algunas personas responsables de causar lesiones a un niño no saben con certeza que sus acciones causaron las lesiones. Sin embargo, un abusador sabe ciertamente si o el sacudió, torció, empujó o apretó al bebé. Bajo esta circunstancia, la declaración o confesión de un presunto abusador debe dar fe de su trato del niño. Si este trato condujo a las lesiones del niño es algo que le toca decidir a un juez o jurado.

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