Cómo lidiar con un sujeto enojado

como entrevistar a alguien enojado

Cada investigador se ha topado con un sujeto que muestra señales de enojo. De todas las emociones posibles, el enojo presenta el mayor impedimento para la habilidad del investigador de detectar el engaño y persuadirlo para que diga la verdad. El enojo legítimo puede estar precedido por violencia física o un asunto de integridad personal puede estar presente. Debido a que el enojo, es una emoción tan intensa, por lo general nubla otros síntomas conductuales. De hecho el enojo puede simular respuesta de engaño durante un examen poligráfico en un sujeto veraz. Finalmente, el enojo real o fingido, ofrece una importante salida para que el sujeto ventile culpa o ansiedad relacionada al crimen. Debido a estas razones, un investigador debe hacer todo lo posible por evitar que el sujeto se enoje o altere durante una entrevista o interrogatorio.

Entendiendo el enojo

El enojo es parte de una respuesta de protección compleja cuando el ego (la imagen de si mismo) o integridad física de un sujeto está siendo amenazada. Además de enfocar su atención hacia la fuente de la amenaza, la ira causa cambios psicológicos internos tales como la secreción de adrenalina al torrente sanguíneo que prepara al cuerpo para repeler la amenaza (Si el individuo opta por huir de la amenaza, el miedo es la principal emoción involucrada). El enojo es un estado emocional menos intenso que el miedo.

El enojo legítimo, especialmente durante el interrogatorio, es un buen indicativo de veracidad. Debido a que es la expresión final de estados emocionales subyacentes, el enojo legítimo se construye gradualmente, en donde puede observarse que primero el rostro del individúo se vuelve rojo, sus puños están cerrados y su mirada es penetrante. El sospechoso puede inclinarse en la silla y una vez que el enojo hace erupción, es difícil de disipar. Independientemente de los esfuerzos del investigador por calmar al sujeto, los síntomas de enojo persisten. Finalmente, el enojo legítimo será evidente en los tres canales de comunicación. El sospechoso utilizará un lenguaje descriptivo tal como: “¡Escucha, yo no violé a nadie!” Respecto a la comunicación paralingüística, cada palabra se expresará de forma entrecortada: “YO – NO – VIO – LÉ – A – NA – DIE”.

¿Qué pasa si el enojo de un sujeto parece no ser legítimo? Esta situación, que debe relacionarse más fuertemente con engaño, por lo general envuelve enojo fingido o auto provocado. El enojo fingido es una respuesta aprendida donde el sujeto ha experimentado un éxito previo para evadir las consecuencias cuando levanta la voz, hace amenazas y aparentemente está molesto. Es un acto bien orquestado que el sujeto lleva a cabo cuando sus padres, maestros o la policía están cercanos a encontrar lo que hizo mal. El enojo fingido hace erupción súbita sin advertencia, como si existiera un botón interno de ira que el sujeto puede presionar. Debido a que no es sincero, es fácil de disipar si el evaluador mantiene su confianza y postura. Finalmente, el enojo fingido puede reconocerse por la inconsistencia de conductas en cualquiera de los tres canales de comunicación. Por ejemplo, el sujeto puede estar hablando fuerte, pero tiene los brazos cruzados y está recargado en la silla.

Muchos sujetos mentirosos intentan propagar su enojo al encontrar fallas en el investigador o en la investigación. Mientras que el enojo es real en el sentido de que el sospechoso está verdaderamente alterado, es sin embargo, un intento de manipular al investigador. La razón de que el sujeto quiere enojarse es para desahogar su sentimiento de culpa interno y exteriorizarlo. Psicológicamente, es similar al niño que hace un berrinche en el supermercado cuando sus padres se niegan a comprarle un dulce. El dolor causado por el niño al golpearse la cabeza y patear el piso se convierte en enojo hacia sus padres. Además, cuando un sospechoso genera ira en contra del investigador, esto le permite justificar sus mentiras psicológicamente. Un axioma de la detección de mentira es que es mucho más fácil mentirle a alguien que nos desagrada que alguien que nos trata con respecto y dignidad. Es por esta razón que a cada sujeto mentiroso le encantaría que el investigador fuera su enemigo.

Para evitar el enojo auto provocado, el investigador debe reconocer los esfuerzos del sospechoso para involucrar al entrevistador en una relación adversa. Como ejemplo, considere cuando un investigador entra al cuarto y se da cuenta que un sospechoso menor de edad tiene los pies sobre su silla. Si el entrevistador responde: “Quita los pies de mi silla inútil” está alimentando el enojo auto provocado del sospechoso. Una respuesta mucho más efectiva sería que el investigador se presente amablemente y presente preguntas introductorias mientras mueve su silla lejos de las piernas del sospechoso. Al no comentar el intento de manipulación del sujeto, el investigador habrá mantenido el control de la entrevista sin darle una excusa al sospechoso para enojarse.

Respuestas al enojo

La mejor respuesta para el enojo legítimo (viniendo de un sujeto probablemente veraz) es reducir tácticamente el interrogatorio. La manera más fácil de terminar el interrogatorio es hacer preguntas. Entonces, el investigador debe regresar al formato de entrevista y tal vez revisar algunos temas que se tocaron durante la entrevista, por ejemplo: “Dime otra vez qué hiciste la noche del viernes” Eventualmente, será apropiado para el investigador decir algo como esto: “Juan, aún estamos en una etapa temprana de la investigación. Hay otras personas que necesitamos entrevistar y tenemos evidencia que aún no ha sido analizada. Entiendo perfectamente tu posición en este tema y si no tienes nada que ver con el hecho, tu inocencia será probada. Te haré saber si necesito volver a hablar contigo”.

Cuando se debe lidiar con un enojo auto provocado, ciertamente es incorrecto que el investigador disminuya su certeza acerca de la culpa del sospechoso con un comentario como “Juan, hay algo aquí acerca de lo que no has sido totalmente veraz”. Esta posición “de retirada” reforzará la creencia del sujeto que si se muestra enojado el suficiente tiempo, el investigador eventualmente se convencerá de su inocencia. Una manera mucho más productiva de responder a este tipo de enojo es una declaración intuitiva como esta: “José, puedo decir por tu estado emocional que estás preocupado acerca de qué puede pasarte por este incidente. Desearía poderte decir que si me dices la verdad no sucederá nada, pero te estaría mintiendo. No estoy aquí para hacerte pasar un mal momento. El único motivo de porqué regresé a hablar contigo es para darte la oportunidad de manifestar algo antes de enviar mi reporte.”

Esta respuesta logra varias metas importantes. Primero, el investigador no se ha retractado de su confianza acerca de la culpabilidad del sujeto. En segundo lugar, el investigador de hecho está usando la ira aparente del sujeto como una evidencia de su culpa para hacer una conexión interna con el miedo del sospechoso. Para refutar aún más el intento del sujeto por evitar las consecuencias por medio del enojo fingido, se le menciona esencialmente que será castigado por su crimen. Finalmente, el investigador le hace sentir que no es de su interés una confesión ya que no la necesita y que la única razón de que se lleve a cabo el interrogatorio es que se le de al sospechoso una oportunidad de explicar las circunstancias del crimen.

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